Restos congelados de la pareja desaparecida emergen del glaciar suizo

En un día de verano en agosto de 1942, Marcelin y Francine Dumoulin caminaron hacia los Alpes suizos sobre el pequeño pueblo de Chandolin. Si bien el propósito de su excursión era verificar el estado de sus vacas pastando en un prado de montaña, también fue una oportunidad para disfrutar brevemente del tiempo a solas en pareja. Marcelin, de 40 años, zapatero, y Francine, de 37 años, maestra, habían pasado gran parte de los últimos años criando una familia de siete hijos.

"Fue la primera vez que mi madre fue con él a una excursión así", dijo su hija menor, Marceline Udry-Dumoulin, de 75 años, al diario de Lausana Le Matin. "Ella siempre estaba embarazada y no podía escalar en las difíciles condiciones de un glaciar".

Cuando la pareja no regresó esa noche, se enviaron grupos de búsqueda para encontrarlos. Durante dos meses y medio, los lugareños recorrieron elevaciones más altas con la esperanza de alguna señal de su misteriosa desaparición. Ninguno fue descubierto nunca.

La policía suiza rodea el lugar donde se descubrieron los restos de la pareja durante una inspección de rutina de la zona. (Foto: Policía suiza)

El 14 de julio, casi 75 años después de su desaparición, un operador de remonte en una inspección de rutina descubrió los restos momificados de la pareja en la base de un glaciar en retroceso. También estuvieron presentes artículos personales como mochilas, kits de desorden, una botella de vidrio e incluso papeles de identificación.

"Los cuerpos yacían cerca uno del otro. Era un hombre y una mujer que vestían ropa que databa de la Segunda Guerra Mundial", dijo al periódico Bernhard Tschannen, director de Glacier 3000. "Estaban perfectamente conservados en el glaciar y sus pertenencias estaban intactas".

A pesar de pasar 75 años atrapados en el hielo, todas las pertenencias de la pareja permanecieron relativamente indemnes. (Foto: Policía suiza)

Se cree que la pareja cayó en una de las muchas grietas de la región y posteriormente fueron sepultados en el glaciar. Las autoridades confirmaron sus identidades haciendo coincidir su ADN con el de sus familiares.

Para Udry-Dumoulin, una vida de angustia por el destino de sus padres finalmente ha llegado a su fin.

"Pasamos toda nuestra vida buscándolos, sin parar. Pensamos que podríamos darles el funeral que merecían algún día", dijo. "Puedo decir que después de 75 años de espera, esta noticia me da una profunda sensación de calma".

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