Ooo, brillante! ¿Por qué nos atraen las cosas brillantes y brillantes?

Ya sea una gema brillante, labios brillantes o una nueva capa de pintura en un automóvil, a los seres humanos les gustan las cosas brillantes. Sabemos que no se trata simplemente de una preferencia estética, porque los estudios muestran que incluso los bebés tocan un juego de llaves brillantes o miran con la boca abierta en un espejo vidrioso. La atracción es innata.

¿Pero por qué? Se han realizado múltiples estudios para resolver el rompecabezas. Y la respuesta está vinculada a una de las necesidades más básicas y primarias que tenemos. Se trata de agua.

Un equipo de investigadores belgas atacó la pregunta en seis estudios publicados en el Journal of Consumer Psychology. En uno de ellos, a 46 participantes se les vendaron los ojos y se les entregó un pedazo de papel. La mitad de ellos recibió una hoja mate y la otra mitad una hoja brillante. Las personas que sostenían la hoja brillante la calificaron como más atractiva y de mayor calidad que la hoja mate, incluso sin mirarla. Y en otra prueba, los investigadores imprimieron folletos (para adultos) e imágenes de Santa (para niños) en papel mate y papel brillante. Ambos grupos prefirieron las hojas brillantes, según el estudio.

Incluso con los ojos vendados, los participantes del estudio calificaron el papel brillante como más atractivo y de mayor calidad que el papel mate. (Foto: Phatthanit / Shutterstock)

Esas pruebas sugieren que hay más en el encanto del brillo que una preferencia visual. Aquí es donde entra en juego el agua. Como informa Fast Company:

En la prueba con los ojos vendados, por ejemplo, los participantes imaginaron más agua cuando se les pidió que imaginaran un paisaje representado en la página, mostrando un vínculo percibido entre brillante y húmedo. En otra prueba, esta sin vendas en los ojos, los participantes calificaron las imágenes acuáticas como más brillantes que las del desierto, aunque en realidad no hubo diferencia.

Como experimento final, los investigadores dividieron a 126 participantes de la prueba en tres grupos. Un grupo comió un montón de galletas sin agua. Otro se comió las galletas pero también bebió un poco de agua. Un tercero tampoco. Después, cada grupo miró ocho fotografías, la mitad en papel satinado y la otra mitad en mate. Los tres grupos prefirieron las imágenes brillantes, pero los grupos que habían comido galletas las calificaron como mucho más atractivas.

En otras palabras, cuanto más sedientos estaban los participantes, más querían agua y preferían el brillo.

Este video de Discovery News señala que los humanos son los únicos animales que tienen una obsesión con los objetos brillantes. (Los científicos alguna vez pensaron que las aves también podrían serlo, pero resulta que eran incorrectas). Otra observación interesante del video: se sabe que los bebés lamen la superficie de un espejo de la misma manera que un animal lame en un charco de agua.

Básicamente, nos atraen las cosas brillantes porque nuestros cerebros las asocian con el agua. Ahora alguien le dice a mi esposo que vaya a comprarme algunos diamantes. Estoy sediento.

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