Los científicos encuentran un segundo 'cerebro' en el intestino

Los humanos pueden comer una asombrosa variedad de alimentos, lo que permite a los humanos sobrevivir y prosperar en paisajes radicalmente diferentes con dietas variadas, desde las comidas en su mayoría de carne y grasa de los inuit del extremo norte de Canadá hasta los veganos que mastican plantas.

En última instancia, el crédito por esa flexibilidad va a nuestro sistema digestivo. El intestino humano complejo puede procesar la leche y la carne de otros animales, combinaciones de alimentos cocidos y crudos, y una amplia variedad de plantas, ya sean fermentadas, asadas, secas, saladas o algo más. El sistema que gestiona la descomposición física y química de los alimentos, la extracción de nutrientes de ellos y la expulsión eficiente de los desechos es tan complejo que resulta que incluso tiene su propio cerebro. Y como Giulia Enders, una escritora y científica alemana, explica en su TEDTalk anterior, hay mucho más que saber. Pero estamos avanzando en ese frente.

Como funciona nuestro segundo cerebro

La conexión entre el intestino y el cerebro ha sido teorizada durante mucho tiempo por los profesionales de la salud natural, y ahora hay más evidencia que conecta los dos. (Foto: TL Furrer / Shutterstock)

El Sistema Nervioso Entérico (ENS) es una colección de más de 500 millones de neuronas, la mayoría que se encuentra fuera del cerebro grande y principal que vive en el cráneo. Probablemente evolucionó antes que nuestro otro cerebro principal; Es un hardware antiguo. ¿Dónde está la ENS? Bueno, está en cada parte de su intestino, que recubre su esófago, hasta su estómago, a través de sus intestinos grandes y pequeños, y hasta el final (ejem). En lugar de un bulto singular de un órgano, es más como una malla que está integrada en todo el sistema. El ENS tiene todo tipo de neurotransmisores dando vueltas, enviando señales químicas de una parte del intestino a otra. (De hecho, los mismos neurotransmisores que se encuentran en los cerebros de nuestros cráneos). No es consciente como nuestro cerebro principal, pero sin él no podríamos sobrevivir. Sin embargo, el ENS seguirá funcionando incluso si de otro modo estamos con muerte cerebral o daños.

Los científicos han sabido sobre la ENS, pero realmente no sabían cómo funcionaba hasta hace poco. Según un nuevo estudio publicado en JNeurosci, lo han descubierto. Utilizando ratones, los científicos pudieron observar un "nuevo patrón de activación neuronal coordinada rítmica", básicamente las neuronas en el ENS coordinadas entre sí para mover los músculos alrededor del intestino grueso que a su vez movían físicamente los gránulos a través de las tripas de los ratones. Sin que el ratón tuviera que pensar "Quiero digerir esto", los gránulos se digirieron.

Sí, nuestros cuerpos tienen muchas funciones automáticas, pero esto es diferente. El intestino no se rige por el sistema nervioso central (SNC), aunque se comunica con él a través del nervio vago. El ENS funciona de forma independiente. Puede intercambiar información con el SNC, pero no la necesita para digerir los alimentos. Esta es parte de la razón por la que no tenemos que comer a la misma hora todos los días, o de forma continua. El sistema siempre está "encendido", pero no funciona activamente hasta que comemos. Este "sistema inteligente" en nuestro intestino permite que el movimiento digestivo ocurra solo cuando es necesario, y ahora sabemos cómo sucede.

"Esta es la primera observación directa del disparo rítmico en la ENS", escribieron los investigadores en su artículo.

Nuevas respuestas plantean nuevas preguntas

Curiosamente, los científicos también observaron que entre digestiones, todavía había "actividad continua" en la ENS. Que estaba haciendo No tenemos idea Obviamente, hay mucho más que aprender sobre la ENS, pero saber que causa la digestión de la manera en que lo hace nos ayuda a comprender tanto la digestión como las capacidades de este segundo "cerebro".

Los defensores holísticos de la salud han sugerido durante mucho tiempo una conexión cerebro-intestino. Ya sabemos que el 90 por ciento de la serotonina que nuestro cuerpo produce (a menudo llamado el "químico feliz") se produce en células especiales en el tracto gastrointestinal. La mitad de la dopamina que fabricamos también se encuentra allí. Tanto la serotonina como la dopamina tienen una función fisiológica y también influyen en el estado de ánimo cuando salen del intestino y pasan al torrente sanguíneo. Conectando los puntos entre la función conocida de esos neurotransmisores, es posible que la ENS pueda actuar de una manera más directa para influir en nuestras emociones y estado mental, aunque los científicos aún no lo han entendido completamente.

Todo esto no es solo un motivo para pensar, sino que nos recuerda que "ir con las entrañas" cuando se trata de decisiones podría no ser una manera tan tonta de tomar decisiones después de todo.

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