La babosa marina 'vive como una planta' robando ADN de las algas y usándolo para la fotosíntesis

¿Qué pasaría si pudieras obtener los poderes de los organismos que comes? Puedes respirar bajo el agua al comer pescado, obtener una súper fuerza comiendo carne de oso, mezclarte con tu entorno al tragar un camaleón o volar al consumir un pájaro. Lamentablemente, nada de esto es posible, a pesar de las afirmaciones supersticiosas de algunas culturas. Pero eso es solo porque eres humano. Pero si fueras una babosa de mar esmeralda, esa es otra historia.

Sí, es cierto, realmente hay al menos un animal que puede robar los poderes de los organismos que come: la babosa de mar esmeralda, Elysia chlorotica, y los científicos finalmente han aprendido los secretos de esta extraña criatura, informa Tech Times.

Resulta que la babosa marina es capaz de robar tanto los genes como los orgánulos celulares que son responsables de la fotosíntesis de las algas. Esto permite que la babosa renuncie temporalmente a su vida como animal y en su lugar "viva como una planta", absorbiendo toda la nutrición que necesita del sol. El hallazgo representa el primer ejemplo conocido de transferencia horizontal de genes en organismos multicelulares.

Para el estudio, los investigadores utilizaron tecnología de imagen avanzada para detectar un gen en el cromosoma de la babosa de mar esmeralda que proviene de las algas que come.

El gen en cuestión es particularmente importante porque se sabe que produce una enzima que desempeña un papel clave en la función de los cloroplastos, que son los orgánulos que conducen la fotosíntesis tanto en plantas como en algas. Curiosamente, la babosa marina también absorbe los cloroplastos de las algas en sus propias células. Por lo tanto, roba todo lo que necesita tanto para producir energía del sol como para mantener esa infraestructura celular a lo largo del tiempo.

De hecho, la babosa de mar no necesita consumir continuamente algas para retener sus poderes. Es capaz de mantener la fotosíntesis durante un período de hasta nueve meses, lo que, por cierto, es un período de tiempo más largo que las algas pueden mantener las mismas estructuras.

Aún más notable, la babosa de mar puede pasar parte de la habilidad que gana a la próxima generación.

"Este artículo confirma que uno de los varios genes de algas necesarios para reparar el daño a los cloroplastos y mantenerlos en funcionamiento está presente en el cromosoma de la babosa", explicó Sidney Pierce, del Departamento de Biología Integrativa de la Universidad del Sur de Florida, autor principal del estudio. papel. "El gen se incorpora al cromosoma de las babosas y se transmite a la próxima generación de babosas".

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