6 hechos serios sobre el roly-poly de aspecto juguetón

Casi todo el mundo ama un insecto de píldora. O tal vez los conoces como roly-polies, bichos de garabato o camarones de madera. Los niños están fascinados por estas pequeñas criaturas que se enrollan defensivamente en una pequeña bola apretada cuando se les molesta. Ese es un proceso conocido como conglobation. Pero hay mucho más en estos bichos familiares que su destreza acrobática. Juegan un papel importante en el medio ambiente.

Pero primero, algunas curiosidades.

Curiosamente, ni siquiera son errores. En realidad son crustáceos, no insectos. Están más estrechamente relacionados con langostas, cangrejos y camarones que con escarabajos o mariposas. Son los únicos crustáceos que se han adaptado a vivir completamente en tierra, según la Entomología de la Universidad de Kentucky.

Y tienen algunas funciones corporales inusuales. No orinan, no tienen necesidad de excretar desechos pesados ​​de amoníaco de sus cuerpos. También comen heces, incluida la suya. Cuando se trata de beber, usan estructuras en forma de tubo que sobresalen de sus extremos posteriores, no de sus bocas.

En cuanto a la respiración, tienen branquias, como sus antepasados. Los que trabajan muy bien en el agua, señala KQED Science, pero no tan bien en tierra, donde pueden secarse. Es por eso que los insectos de la píldora a menudo se encuentran en áreas húmedas y húmedas donde pueden enrollarse para proteger la humedad que tienen en sus branquias.

Los muchos trabajos de la píldora

Además de entretener a los niños, el bicho de la píldora desempeña varios papeles clave:

Ellos 'comen' metales. Las chinches pueden absorber metales pesados ​​como cobre, zinc y plomo, y los cristalizan en sus cuerpos. Son capaces de eliminar iones de metales pesados ​​del suelo contaminado y pueden prosperar en lugares donde otras especies no pueden.

Compostan el suelo. Las chinches se deleitan con la materia orgánica muerta, gracias al hongo en sus entrañas. Esto ayuda a acelerar la descomposición. Luego devuelven la materia orgánica al suelo para que pueda ser digerida aún más por hongos y bacterias, informa Natural News.

Los errores de la píldora retrasan el cambio climático A medida que la atmósfera se calienta, hay más actividad de hongos en la tierra, lo que significa que se libera más dióxido de carbono a la atmósfera. Pero según un estudio de 2015, cuando hay bichos en las píldoras, comen más hongos, lo que frena la actividad fúngica y desempeña un pequeño papel en la desaceleración del cambio climático.

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